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ALGUNOS CONSEJOS PARA RELAJAR A LOS NIÑOS

No hace falta entrar en el porqué de la necesidad de relajar a los niñ@s: a la vista está.


Tanto en casa como en el cole, su nivel energético se descontrola, a veces, hasta tal punto, que les impide el autocontrol y la autoconsciencia.


Neurológicamente hablando, esto sucede (lo explicaré muy sencillo porque no hace falta más) cuando el sistema amigdalar está liberando más neurotransmisores (a los que llamaremos emociones) de los que puede asimilar, hecho que le impide al prefrontal (al que llamaremos pensamiento racional) gestionar esas emociones. Entonces, los niños empiezan a actuar movidos por el cerebro primitivo y sin poder contemplar en ningún momento las consecuencias de sus acciones.


Es un tema completamente biológico, sí, pero hay muchos elementos sobre los que SÍ podemos tomar acción y ayudar a nuestros niños y niñas a estar más relajados. Porque si la paz a ti te ayuda a tener bienestar, ¿qué te hace pensar que a ellos no?


Muchas de las cosas que vas a leer a continuación no te vendrán de nuevo, otras son de sentido común. Pero no viene nada mal recordarlo, porque si los niñ@s siguen con esos niveles de energía, es que estamos olvidando algo.


En primer lugar podemos hacer ciertas cosas en la línea de la prevención, construyendo ciertos hábitos que favorecen el equilibrio emocional:


1. REDUCE (O ELIMINA) EL CONSUMO DE AZÚCARES PROCESADOS.


Como maestra que he sido y madre que soy, he visto las barbaridades que desayunan y meriendan los niños. No vamos a ser extremistas y a prohibir rotundamente el consumo de estas cosas, pero sí es muy recomendable dejarlos exclusivamente para fechas señaladas o momentos puntuales.

Si de pequeños les acostumbramos a desayunar fruta con frutos secos, a eso se acostumbrarán. Los azúcares de estos alimentos son naturales y nutren el cerebro de manera positiva. Los refinados, al contrario, estimulan la liberación de insulina, favorecen la liberación de dopamina (por eso son adictivos) y provocan el conocido "subidón de azúcar" que luego pagamos profes y mamás.

Así que no, no hay chucherías entre semana.


2. REDUCE LAS HORAS DE PANTALLA Y SIEMPRE QUE PUEDAS, LUZ NATURAL.


Es bien sabido que la luz azul afecta la visión, pero además, al exponernos a ella durante mucho tiempo, se ven alterados los ritmos circadianos, con lo que el cerebro empieza a disfuncionar ligeramente (y el cerebro controla todos los órganos y células del cuerpo).



De este modo, si un cerebro con el reloj a la hora, sabe en qué momento debe de empezar a reducir la energía porque se acerca la noche, un cerebro que no sabe qué hora es, no puede hacerlo.


Por ello es importante aprovechar al máximo las horas de luz natural, buscar todas las alternativas posibles a las pantallas, y apagarlas todas un par de horas antes de ir a la cama.


3. CREA HÁBITOS DE SUEÑO REPARADOR.


Por lo general dormimos mal. Y la principal razón es que no sabemos hacerlo mejor. A los niños se les nota en seguida si duermen bien o no (que no tiene nada que ver con dormir mucho), sobre todo con su comportamiento.


Un sueño de 5 horas puede ser mucho más reparador que uno de 8, y la razón de la calidad del sueño (dedicaremos un blog exclusivo para aprender a dormir profundamente).


4. CREA RUTINAS DE MOVIMIENTO FÍSICO


Pasear, correr, bailar, patinar, recoger las hojas del jardín, jugar con los amigos en el parque... el movimiento oxigena las células, y el oxígeno ayuda a que todo funcione correctamente, también el cerebro.


5. FAVORECE LA PAZ MENTAL


Aprovecha todas las oportunidades de las que dispongas para volver al presente, invitando a tus hijos a observar las nubes, a entrenar respiraciones largas, a escuchar los ruidos lejanos, a cazar cosquillas... ejercicios de micromindfulness. Eso y la eliminación de juicios y quejas, favorece el optimismo realista, la actitud positiva y la par mental en general.


Si trabajamos en estos 5 puntos será más fácil la gestión de los momentos de crisis en los que se pone de manifiesto la imperante necesidad de regular los niveles energéticos de los niños en busca del equilibrio y la relajación.

Para estas ocasiones, podemos utilizar distintas técnicas que infalibles para la relajación individual o del grupo:


1. RECORRIDO MENTAL INVERTIDO.


Pregúntale qué ha hecho hoy. Y ayer. Y antes de ayer. Pídele que te explique lo que recuerda con más claridad de cada día. Una cosa. Sin presiones. Si no recuerda, salta el día. Lo importante no es saber lo que hizo, sino que lleve su atención hacia allá.


2. MODULA LA ENERGÍA CON TU VOZ.


Con un tono de voz grave y un ritmo ligeramente más lento que lo habitual, ayudarás a que bajen las revoluciones y se relajen. Puedes aprovechar para explicar una historia bonita, pues la ternura nos ayuda a encontrar el equilibrio, así que rescata unas cuantas historias tuyas o inventadas, para estas ocasiones.


3. MASAJE.


El contacto físico tiene efecto tranquilizador, de modo que en este momento podemos proponer una actividad de intercambio de masajes en brazos, cabeza o hombros.


4. RETO DE AGUANTAR LA RISA


Mirarse fijamente para comprobar quien sabe aguantar más tiempo sin dejar de mirarse a los ojos y sin reír.



5. DANZA DEL CORAZÓN O KARUNESH.


Se basa en bailar controlando la respiración y centrándonos en el latir del corazón a la vez que se visualizan las propias emociones.


Solo quedaría ponerse manos a la obra, porque de momento ya estaría. Sólo queda recordar que hay que tener en mente siempre que el ejemplo tiene más poder que las reglas. Así que para que los niños estén relajados, la primera paz que hemos de cultivar es la nuestra.


Somos lo que comemos, lo que pensamos y lo que hacemos.

Abrazo grande, amor y mucha paz.



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